Serie: Constelaciones Familiares (3 de 6)

Padre

El PADRE: LA FUERZA, EL ÉXITO Y EL TRABAJO

 

“Te tomo como mi padre, y acepto la vida al precio que a ti te costó y al precio que a mí me cuesta. Tú eres el grande y yo soy el pequeño”.

 

Las constelaciones tienen un eje central que es el trabajo con las dos figuras fundamentales y sus sistemas familiares: el padre y la madre. El padre representa la fuerza que impulsa hacia el exterior, la madre conecta con la vida y el origen.

 

La energía del padre

El trabajo con la energía del padre es el puente hacia el mundo social y laboral, ya que el padre saca al hijo del espacio simbiótico con la madre y le da la fuerza para salir al exterior, explorar y asumir riesgos. 

El éxito, la profesión y el dinero vienen de él, así como la capacidad de concretar proyectos, generar abundancia y sostenerse económicamente. También representa las reglas del juego social, la autoridad interna, la ley y la capacidad de ponerse y poner límites a otras personas.

Consecuencias de Rechazar o Excluir al Padre

Cuando juzgas, resientes o excluyes a tu padre (muchas veces por lealtad ciega a los dolores a tu madre), puedes llegar a experimentar las siguientes dificultades en tu vida adulta:

  • Problemas laborales: Dificultad para mantener un empleo, frustración profesional o falta de reconocimiento.

  • Inestabilidad económica: Bloqueos para generar ingresos o tendencia a perder el dinero rápidamente.

  • Falta de dirección: Sensación de estar perdido, dudar constantemente de tus capacidades y falta de enfoque o dirección.

 

“Tomar al Padre” es asumir el destino 

Tomar al padre no significa que debas justificar sus acciones o mantener una relación cercana con él si fue destructiva. Significa que inicias un proceso interno de aceptación profunda.

  • Asentir a su destino: Acepta a tu padre exactamente como es, con su historia, sus heridas y sus limitaciones.

  • Reconocer el regalo: Agradece la vida que te llegó a través de él, independientemente de lo que hizo o dejó de hacer después.

  • Dejarle su responsabilidad: No cargues con sus culpas, dolores o adicciones. Tu eres hija o hijo y te toca cargar solo con lo tuyo.  

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