LA MADRE
“Querida mamá, tomo la vida de ti, toda entera, con lo bueno y con lo malo, y la tomaré al precio entero que a ti te costó y que a mí me cuesta. Ahora yo haré algo bueno con ella”.
La madre
Representa la vida misma y la nutrición primordial, es la puerta de entrada al mundo y la base sobre la cual construyes la salud, las relaciones, la pareja y la felicidad. Al sanar el vínculo con ella:
- Te conectas con la vida: Al gestar y dar a luz, la madre es el origen de la existencia. Tu relación con ella refleja directamente tu relación con la vida misma.
- Accedes al éxito y la abundancia: Mientras tu padre te da la fuerza para salir al mundo, tu madre determina tu capacidad de recibir, retener y disfrutar la abundancia y el éxito
- Conectas con tu cuerpo y tu salud: La relación con tu propio cuerpo viene de tu madre, al igual que la nutrición y la salud física y emocional.
- Encuentras pareja: La capacidad de entregarse al amor, intimar y nutrir un vínculo afectivo nace de la primera relación con la madre.
Si rechazas o excluyes a tu Madre
Si juzgas, resientes o te distancia emocionalmente de tu madre, pueden manifestarse los siguientes bloqueos en tu vida adulta:
Sensación de vacío: Un sentimiento crónico de insatisfacción, soledad o de que “algo falta”, sin importar los logros logrados.
Problemas de salud o adicciones: Trastornos alimenticios, dificultades con el peso corporal o enfermedades crónicas como reflejo de un conflicto con la nutrición primaria.
Éxito que se esfuma: Dificultad para disfrutar de tus logros, o un autosabotaje constante que impide retener la prosperidad.
Conflictos de pareja: En tus relaciones de pareja tenderás a proyectar en el otro tus carencias maternas, exigiendo un amor incondicional que la pareja no puede dar.
La creación, el significado de “Tomar a la Madre”
“Tomar” a tu madre es un acto interno de rendición y madurez, al hacerlo aceptas que ella te dio lo más grande que tenía: la vida. Todo lo demás es secundario.
Renuncia a las exigencias: Deja de reclamarle que haya sido diferente o que nos haya dado lo que no tenía para dar.
Acepta sus luces y sombras: Mira a tu madre como una mujer común, con su propia historia de dolor, traumas y limitaciones heredadas de sus propios padres.
Toma la vida al precio total: Agradécele el regalo de la existencia tal como llegó y asume la responsabilidad de hacer algo bueno con la tuya.
